Si utilizas impresoras 3D con cierta frecuencia, sabrás que calibrar el flujo de una impresora 3D influye directamente en la calidad de las piezas. Cuando el extrusor deposita más o menos material del necesario aparecen defectos que se repiten en cada impresión: paredes irregulares, superficies saturadas o zonas con falta de material. Afinar este ajuste te permite controlar mejor la extrusión y obtener resultados más estables con cualquier filamento.
El proceso es sencillo y aplicable a la mayoría de impresoras FDM. En modelos populares como la Ender 3, donde suelen darse variaciones en la cantidad de material que empuja el extrusor o se añaden mejoras que modifican su comportamiento, este ajuste resulta especialmente útil.
En este artículo veremos en qué consiste el flujo, cómo influye en la calidad de las piezas y qué pasos debes seguir para calibrarlo correctamente.
Qué es el flujo y por qué influye en la calidad de impresión
El flujo es el porcentaje de material que extruye la impresora en relación con el volumen previsto por el slicer. Es decir, es el valor que determina si la máquina está empujando exactamente la cantidad de filamento que el software ha calculado para cada capa. Si el extrusor entrega más material del previsto, la pieza se deforma; si entrega menos, aparecen huecos y falta de unión entre líneas. Por eso calibrar el flujo permite que lo que la impresora extruye se ajuste con precisión a lo que el slicer ha planificado.
Al ajustar este parámetro lograremos que el filamento que funde la boquilla corresponda exactamente al volumen previsto en el laminado, algo esencial para obtener piezas uniformes, con medidas precisas y buena resistencia.
Señales de que el flujo no está bien ajustado
Antes de calibrar el flujo de tu impresora 3D conviene saber cómo se reflejan sus desajustes en la pieza, porque muchos fallos visibles tienen su origen en una extrusión incorrecta.
Cuando el flujo es alto aparecen zonas con demasiado material, líneas poco definidas y pequeños excesos en esquinas, o cambios de dirección. También es frecuente que las paredes externas queden más gruesas de lo esperado o que las medidas finales aumenten ligeramente.
Cuando el flujo es bajo los defectos cambian: surgen huecos entre líneas, las capas no se unen bien, paredes frágiles y superficies con textura áspera. En casos más marcados incluso pueden verse espacios internos o producirse fallos de adherencia entre capas.

Preparación antes de calibrar el flujo de la impresora 3D
Antes de ajustar el flujo conviene revisar algunos aspectos básicos de la impresora ya que una pequeña variación en la temperatura, en el estado del extrusor o en el propio filamento puede alterar el resultado de la calibración.
Lo primero es comprobar la temperatura del hotend y fijarla en el valor recomendado para el filamento que estés usando. Una temperatura demasiado baja dificulta la extrusión y una demasiado alta provoca sobreflujo. También es importante medir el diámetro real del filamento, ya que a veces existen pequeñas diferencias entre fabricantes, lo que puede influir en la cantidad de material que empuja el extrusor.
Conviene revisar el extrusor y asegurarse de que no hay desgaste en las ruedas o en la pieza que arrastra el filamento. Un extrusor que no arrastra el filamento de forma constante provoca variaciones en la cantidad de material que sale por la boquilla, así que cualquier ajuste de flujo quedaría falseado. Lo mismo ocurre con una boquilla muy usada o con restos endurecidos: la salida del material no es uniforme y la calibración pierde precisión.
Con estas comprobaciones previas la calibración será más fiable y reflejará mejor el comportamiento real de la impresora.
Cómo calibrar el flujo de una impresora 3D paso a paso
Como hemos dicho, la calibración del flujo consiste en medir cuánto filamento extruye realmente la impresora y ajustar el valor del flujo hasta que coincida con lo previsto por el slicer. El objetivo es que la extrusión sea constante y se corresponda con el volumen calculado en el laminado.
Marcar y medir el filamento
Antes de extruir necesitas saber cuánto filamento se desplaza realmente. Para ello, mide una distancia concreta sobre el propio filamento desde el punto en el que entra al extrusor. Lo habitual es marcar 120 mm: coloca el metro o el calibre junto a la entrada del extrusor, mide esos 120 mm hacia afuera y haz una marca visible en el filamento con un rotulador.
Esa marca será la referencia para comprobar cuántos milímetros se han movido cuando ordenes la extrusión.
Extruir 100 mm
Con el hotend a la temperatura correcta, indica a la impresora que extruya 100 mm desde el menú o desde el software que utilices. La máquina moverá el filamento y la marca que hiciste se desplazará hacia la entrada del extrusor. Cuando termine, mide cuántos milímetros han desaparecido entre la marca y el punto de entrada.
Si la impresora extruye exactamente 100 mm, el flujo es correcto. Si se ha movido más o menos material, tendrás que ajustarlo.

Calcular el nuevo valor de flujo
Para obtener el nuevo valor de flujo basta con una operación sencilla. Divide los 100 mm que deberían haberse extruido entre los milímetros que realmente se han movido y multiplica el resultado por 100. El valor final es el porcentaje de flujo que deberás introducir en el slicer.
Repetir la prueba para obtener un valor fiable
Una sola medición puede dar un resultado aproximado, pero repetir la prueba confirma que el extrusor empuja el filamento de forma constante. Si las mediciones son coherentes, el valor obtenido será estable. Si varían demasiado, conviene revisar el extrusor, el filamento o la boquilla antes de continuar.
Por qué muchos usuarios necesitan calibrar el flujo en una Ender 3
En el ecosistema Ender 3, muy extendido entre usuarios FDM, este ajuste suele ser especialmente útil. Su diseño abierto, su precio y la facilidad para modificarla han dado lugar a miles de configuraciones distintas. Esa variedad explica por qué la calibración del flujo tiene tanto impacto en estos modelos.
Las unidades pueden presentar pequeñas variaciones de fábrica en el extrusor o en los pasos del motor, y eso afecta directamente a la cantidad de filamento que empuja el sistema. A esto se suman las modificaciones habituales de muchos usuarios: cambio de extrusor, boquillas distintas, extrusores de doble engranaje o ajustes en la tensión del muelle. Cada intervención altera el comportamiento de la extrusión.
Por todo ello, calibrar el flujo en una Ender 3 ayuda a que la impresora extruya de forma más constante y a que los perfiles del slicer reflejen mejor el comportamiento real de la máquina. Es un ajuste sencillo que suele marcar una diferencia clara en la calidad final de las piezas.
Ajustes de flujo según el tipo de filamento
Cada material se comporta de forma distinta cuando se funde y esto influye en la cantidad de filamento que empuja el extrusor. La viscosidad, la temperatura y los aditivos modifican la forma en que fluye el material por la boquilla, por lo que algunos filamentos requieren pequeños ajustes de flujo para obtener un acabado uniforme.
- PLA – El PLA suele extruir con facilidad y de forma estable, así que la mayoría de impresoras trabajan bien con el flujo por defecto. En variantes como PLA Silk, PLA Wood o PLA 870 puede ser necesario un ligero ajuste al alza, ya que su composición modifica la fluidez del material.
- PETG – El PETG funde a una temperatura más alta y tiende a estirarse al salir de la boquilla. Esto hace que en algunas impresoras funcione mejor con un flujo ligeramente superior al de PLA, aunque un exceso provoca acumulaciones y falta de definición en las paredes externas.
- TPU – El TPU es flexible y absorbe parte del empuje del extrusor, por lo que a veces extruye menos material del esperado. En muchos casos conviene reducir un poco la velocidad y ajustar el flujo a la baja para evitar sobrepresión y asegurar una salida más uniforme.
- ABS – El ABS es más sensible a la temperatura que el PLA y su fluidez cambia con facilidad. Aunque suele funcionar con un flujo cercano al valor estándar, una boquilla muy caliente o un filamento con demasiada humedad pueden alterar la extrusión, lo que hace recomendable un pequeño ajuste según la impresora.
- ASA – El ASA comparte muchas características con el ABS, pero su comportamiento es algo más estable. Normalmente no requiere grandes variaciones de flujo, aunque conviene revisar la extrusión si se detectan huecos o irregularidades en las paredes.
- Nylon (PA) – El Nylon es un material rígido y muy deslizante. Suele extruir menos material del esperado, sobre todo en boquillas desgastadas, así que puede necesitar un flujo ligeramente inferior al estándar para evitar acumulaciones y asegurar que las capas encajen con precisión.
- Materiales reforzados con fibra (PA-CF, PETG-CF) – Los filamentos con fibra de carbono o fibra de vidrio presentan más rozamiento interno y su salida puede ser menos constante. Esto hace habitual trabajar con un flujo algo más bajo, ya que un valor alto produce sobreextrusión, superficies rugosas y desviaciones en las medidas.
En definitiva, un flujo estable depende tanto del ajuste como del material. Si quieres profundizar en cómo se comporta cada tipo de filamento y cuándo conviene usar uno u otro, puedes consultar nuestra guía sobre los mejores filamentos para impresión 3D.
Problemas comunes al calibrar el flujo de una impresora 3D
Calibrar el flujo de una impresora 3D es sencillo, pero ciertos factores pueden alterar el resultado y dar lecturas poco fiables. Estos contratiempos explican por qué las mediciones no siempre coinciden o por qué la pieza sigue mostrando fallos tras un ajuste inicial.
Una causa frecuente es la variación entre marcas de filamento. Aunque todas indiquen el mismo diámetro, puede haber ligeras diferencias entre bobinas y eso cambia la cantidad de material que arrastra el extrusor. El desgaste de la boquilla también influye: una boquilla abierta por el uso deja salir más material del previsto y distorsiona cualquier ajuste.
Cuando el extrusor no arrastra el filamento de forma constante (por falta de tensión o por desgaste en las ruedas dentadas) las mediciones salen irregulares. También pueden aparecer desviaciones si las retracciones están mal ajustadas; un retroceso demasiado largo o una velocidad muy alta pueden interrumpir la salida del material y alterar el resultado.
Si estás empezando y aún estás afinando los ajustes básicos de la impresora, puede ayudarte repasar algunos conceptos de los primeros pasos, como nivelado, carga de filamento o revisión del extrusor. En esta guía sobre primeros pasos con una impresora 3D encontrarás una explicación clara.
Consejos para mantener el flujo estable a largo plazo
Una vez calibrado el flujo, conviene adoptar algunas rutinas sencillas para que la extrusión siga siendo constante con el paso del tiempo. Son comprobaciones rápidas que evitan muchos fallos con el tiempo.
El extrusor es el primero que conviene mirar. Si la rueda dentada acumula restos de material o la tensión del muelle cambia, el filamento no avanza con la misma fuerza. También ayuda comprobar el diámetro real del filamento cuando se estrena una bobina nueva; no todas son idénticas y esas pequeñas diferencias pueden notarse en la extrusión.
También deberías revisar la boquilla de vez en cuando. El desgaste o los restos solidificados reducen la precisión del hilo que sale, así que mantenerla limpia o cambiarla cuando toca suele mejorar la estabilidad del flujo.
Por último, es preferible trabajar con perfiles de impresión coherentes. Los cambios frecuentes de velocidad y de temperatura o las retracciones generan variaciones en la salida del material, así que mantener unos parámetros estables facilita que el flujo se mantenga igual de una impresión a otra.
Si aún estás afianzando los ajustes básicos de tu impresora, puede ser útil repasar conceptos como nivelado, carga del filamento o el estado del extrusor. En esta guía sobre primeros pasos con una impresora 3D encontrarás una explicación clara y práctica.
En definitiva, calibrar el flujo permite controlar mejor la extrusión y reducir las variaciones que aparecen entre impresiones. Con una medición cuidada, una boquilla en buen estado y un extrusor que arrastre el filamento con regularidad, la impresora trabaja de forma más predecible y los perfiles del slicer reflejan mejor lo que ocurre realmente durante la impresión. A partir de ahí, la experiencia es la que permite afinar el comportamiento de cada material y saber cuándo conviene ajustar o mantener los valores.
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